Los
regímenes presidenciales de la Concertación (ya fueran
demócrata-cristianos o socialistas) no sólo aceptaron las fraudulentas
privatizaciones valoradas en miles de millones de dólares que se
llevaron a cabo bajo la dictadura, sino que extendieron la práctica a
todos los sectores de la economía, incluida la sanidad, las pensiones y
la educación.
Un informe llevado a cabo por un grupo de investigadores
del Congreso (20 de julio de 2005) reveló que se habían transferido
ilegalmente tierras y propiedades valoradas en 6.000 millones de dólares
a funcionarios pinochetistas.
Bajo la Concertación, Chile conservó la bochornosa cualidad de
ser el segundo país, de entre los que componen Sudamérica, con las
desigualdades sociales más graves
James Petras es un sociólogo estadounidense conocido por sus
estudios sobre el imperialismo, la lucha de clases y los conflictos
latinoamericanos. Ha sido profesor de la Binghamton University de Nueva
York, la Universidad de Pensilvania, y profesor adjunto en Saint Mary's
University, de Halifax (Canadá).
viernes, 18 de octubre de 2013
concerta, o aliación II
En una entrevista publicada en el influyente diario El Mercurio
(22/01/06), Bachelet expuso enfáticamente su entusiasta apoyo al modelo
neoliberal, el mantenimiento del regresivo 19% del IVA, la oposición a
cualquier impuesto progresista o a políticas re-distributivas y la
ausencia de una legislación positiva que pudiera reparar las abismales
desigualdades.
Además de promover la "educación" en sectores medios, declaró que no existía una "fórmula mágica" para superar la brecha entre ricos y pobres – y ni hablar de cambiar la jornada laboral chilena, con 48 horas a la semana, la más alta entre los 60 países considerados por la clasificación del International Institute of Management. Pero, para Bachelet, aprobar una legislación laboral supone una "fórmula mágica" inalcanzable.
James Petras es un sociólogo estadounidense conocido por sus estudios sobre el imperialismo, la lucha de clases y los conflictos latinoamericanos. Ha sido profesor de la Binghamton University de Nueva York, la Universidad de Pensilvania, y profesor adjunto en Saint Mary's University, de Halifax (Canadá).
Además de promover la "educación" en sectores medios, declaró que no existía una "fórmula mágica" para superar la brecha entre ricos y pobres – y ni hablar de cambiar la jornada laboral chilena, con 48 horas a la semana, la más alta entre los 60 países considerados por la clasificación del International Institute of Management. Pero, para Bachelet, aprobar una legislación laboral supone una "fórmula mágica" inalcanzable.
James Petras es un sociólogo estadounidense conocido por sus estudios sobre el imperialismo, la lucha de clases y los conflictos latinoamericanos. Ha sido profesor de la Binghamton University de Nueva York, la Universidad de Pensilvania, y profesor adjunto en Saint Mary's University, de Halifax (Canadá).
concerta, o aliación
El profundo cambio de la trayectoria de Bachelet desde la RDA hasta
su aproximación a Estados Unidos se evidenció durante su estancia de un
año en Fort McNair, donde se imbuyó de la doctrina de "guerra interna"
estadounidense y de las estrategias contra la resistencia.
A diferencia del camino que abrazó su padre rechazando el imperialismo y abrazando políticas re-distributivas socialistas, Bachelet siguió un sendero de "convergencia con el poder hegemónico" (en sus propias palabras), que en esencia se resume en la sumisión servil a los dictados estratégicos de Estados Unidos.
Su anterior período (2000-2002) como Ministra de Salud no presenció mejora alguna en el desmoronado sistema sanitario público, no puso en marcha ningún programa relevante para el 50% de la población chilena que no podía afrontar los sistemas de sanidad privada, y no hizo ningún esfuerzo por mejorar el fracasado sistema de pensiones privadas definido por Washington, en otra época, como "modelo" para el mundo.
James Petras es un sociólogo estadounidense conocido por sus estudios sobre el imperialismo, la lucha de clases y los conflictos latinoamericanos. Ha sido profesor de la Binghamton University de Nueva York, la Universidad de Pensilvania, y profesor adjunto en Saint Mary's University, de Halifax (Canadá).
A diferencia del camino que abrazó su padre rechazando el imperialismo y abrazando políticas re-distributivas socialistas, Bachelet siguió un sendero de "convergencia con el poder hegemónico" (en sus propias palabras), que en esencia se resume en la sumisión servil a los dictados estratégicos de Estados Unidos.
Su anterior período (2000-2002) como Ministra de Salud no presenció mejora alguna en el desmoronado sistema sanitario público, no puso en marcha ningún programa relevante para el 50% de la población chilena que no podía afrontar los sistemas de sanidad privada, y no hizo ningún esfuerzo por mejorar el fracasado sistema de pensiones privadas definido por Washington, en otra época, como "modelo" para el mundo.
James Petras es un sociólogo estadounidense conocido por sus estudios sobre el imperialismo, la lucha de clases y los conflictos latinoamericanos. Ha sido profesor de la Binghamton University de Nueva York, la Universidad de Pensilvania, y profesor adjunto en Saint Mary's University, de Halifax (Canadá).
jueves, 3 de octubre de 2013
treinta segundos de terror
Quedarse pegado bajo la ducha caliente no es por agrado, es por terror... a los treinta segundos que siguen, enfrentando el mundo solos, desnudos, mojados y con frío... como cuando se sale del vientre materno... como si el chorro de agua caliente fuera el cordón umbilical que nos unía al mundo... como buzos o astronautas que sólo quieren volver a la nave, y de la nave, a tierra firme.
domingo, 15 de septiembre de 2013
Celibatos
Celibatos. ¿Batos[1]
en celo?
¿Quién medianamente informado no sabe que el origen del
celibato no está sino en la protección de los bienes materiales de la Iglesia?
¿Que la iglesia ha sido, históricamente, asilo de los sádicos de la
Inquisición, de los masoquistas de cilicios y ayunos, de los homosexuales-pedófilos
que proliferan como hongos en la humedad, de vaticanos sibaritas y amantes de
tesoros y joyas que se ríen de la pobreza de Cristo, que, a su amparo se han
cometido las atrocidades más terribles (la violación de un sólo niño ya lo es).
¿Por qué no se sabe que las monjas, las
verdaderas en su celibato, tienen una mayor tasa de cáncer del aparato
reproductivo? ¿Quién puede desconocer la distancia sideral entre un legionario
de cristo y un padre jesuita, o entre la curia romana y la iglesia de la
teología de la liberación? Para no hablar de las miles de sectas de inspiración
religiosa que dotan a sus gurús de toda clase de bienes. ¿O alguien ha visto,
alguna vez, a un pastor de esos bajarse de otra cosa que no sea un todoterreno
4x4?
Me pregunto, en mi calidad de gnóstico, de alguien que quiere entender la religión desde la razón, desde el intelecto y no desde la fe, ¿cuáles son los aportes de la iglesia a la humanidad, que no sean los aportes de algunos de sus sectores que trabajan para aliviar las penurias terrenales, los mismos que podrían realizar en instituciones laicas? ¿Compensa este trabajo material el enorme daño moral producido por la iglesia, durante tantos años?
La promesa de una vida celestial, el premio que significa la humildad y la pobreza en la vida terrenal, el perdón del asesino que se confiesa (cuando confiesa en el tribunal es castigado), el tener siempre disponible la otra mejilla, no han contribuido, ciertamente, a mejorar la calidad de vida de los pobres y de los oprimidos, porque no han hecho otra cosa que deteriorarla, ¡en favor de los que también van a la iglesia a entregar una limosna a los mismos que depredan!
Tal parece que la religión debe volver adonde nació, en el interior de
cada uno de los que creen, porque parece absurdo que la omnipotencia y la ubicuidad del Creador
necesite de intermediarios, menos aún de esta clase, que más que mediums para acceder a la divinidad parecen capataces de las clases opresoras.
lunes, 9 de septiembre de 2013
Conversaciones
...nos jugamos
la vida en las conversaciones que tenemos y también en las que no tenemos.
Detrás de muchos emails hay conversaciones cara a cara que te has ahorrado y
hemos preferido escondernos detrás de un teclado y una pantalla en vez de abordar esa
conversación difícil, esas conversaciones que a veces pinchan duelen, que
requieren esfuerzo intelectual, requieren esfuerzo emocional.
A mí me conmueve cuando veo a esos viejos
amigos sentados en el parque viendo caer la tarde, esas amistades que han
resistido embates de la vida y siguen ahí, de la misma manera que me conmueven
esos matrimonios ancianos que se siguen queriendo a pesar de todo, porque han
sobrevivido a tiempos difíciles. Y sobre todo porque vivimos en un tiempo en el que hay tantas familias rotas, tantos
niños solos, tantas amistades rotas, hay países que están rotos, el mundo está
roto y pienso, ¿qué voy a hacer yo con todo esto?
Tenemos que abordar lo nuestro, tenemos que
abordar esa parte del mundo que cae sobre nosotros, y son esas conversaciones
que tenemos que tener, con las relaciones deterioradas que hay en nuestra vida.
Si tú y yo afrontamos esas conversaciones pendientes y restauramos relaciones
deterioradas estamos empezando a cambiar el mundo.
A muchos de los problemas le faltan
conversaciones, pero una conversación verdadera., diferenciando que es una
conversación de lo que no es una conversación. No es una conversación suponer
el punto de vista del otro, sin dejarle expresarse, no es una conversación hablar
sin escuchar, no es una conversación atacar, acorralar, no es una conversación
el juego de las indirectas, no es una conversación pedir consejo habiendo
tomado una decisión definitiva, nada de eso es una conversación.
Una
conversación tiene que ver más con el nosotros, que con el yo, no es una yuxtaposición de
planteamientos, el tuyo, el mío, el tuyo, después de una conversación no hay un
ganador un perdedor o tablas, como en la
negociación. Una conversación verdadera
es aquella en que nadie tiene el dominio de la verdad y debemos
acercarnos a ella con humildad.
Si nos
echamos los problemas del mundo sobre los hombros, el mundo nos aplasta. Sin
embargo, hay una parte del mundo que nos podemos echar al hombro, nuestros
padres, hermanos, amigos, a todas las personas con las que interactuamos en el
día a día.
Hay
conversaciones cuyo efecto es el desgaste, cuando hay cierto conflicto con la
otra persona, la cosa se va complicando en la conversación hasta que al
terminar se concluye que esa conversación se podría haber ahorrado, porque el
problema es peor que antes, es la típica
conversación que desgasta las relaciones.
Hay otro
tipo de conversación, la de rechazo, la de sentirse dueño de la verdad y lanzando
la argumentación como una piedra gigante, esperando como única respuesta un Sí
señor, y lo que se obtiene es el
rechazo, igual que el boxeador que está sobre las cuerdas y sólo puede
salir golpeando. Las palabras pueden ser muy cortantes. Hay muchas amistades
rotas, familias rotas detrás de conversaciones que han sido explosivas...
Extractado de: El poder de una conversación: Alvaro Gonzalez-Alorda at TEDxSevilla
http://www.youtube.com/watch?v=fYOfWpZ6g5c
viernes, 16 de agosto de 2013
El punto de no retorno
Le pidió a la pabellonera que le
secara el sudor de la frente. Estaba tenso y el foco luminoso frontal y las
lupas de aumento le hacían transpirar
copiosamente. Había liberado la aorta y se disponía a ocluírla por
encima y por debajo de la estrechez que
impedía que el Jonathan pudiera jugar
fútbol, su pasión de siempre. Tomó los clamps y, con un movimiento automático,
se aseguró que cerraran correctamente.
Levantó la vista para dirigirse al anestesista. - Toma la hora, vamos a clampear - dijo. Tenía solamente treinta
y cinco minutos para eliminar el segmento estrecho y volver a unir los cabos
seccionados. Treinta y cinco larguísimos minutos de pulso acelerado en los que
se apagaba la radio y no se contaban las habituales historias entretenidas del
pabellón quirúrgico. Treinta y cinco cortísimos minutos si se enredaba un punto
de la sutura, si se producía un sangramiento inesperado o si los cabos quedaban
muy tensos. - Ahora - dijo, mientras cerraba el primer clamp. - Nueve y catorce, o sea, hasta las… nueve y cuarenta y
nueve - la voz del anestesista se
escuchó con claridad en el silencio reinante. Puso el segundo clamp
y tomó la tijera, la mano sacudida por el temblor fino de la adrenalina.
Antes de dar el primer corte no
pudo dejar de pensar : “éste es el punto de no retorno“ , malhadada frase de su
ayudante, al que había pedido, expresamente, que nunca más la repitiera. Todo anduvo bien. Puso el último punto y
empezó a soltar, lentamente, las pinzas. Pequeños chorritos de sangre salieron
por la línea de la sutura, apretó suavemente la pinza y esperó unos segundos,
liberó nuevamente y ya la pérdida se había controlado. Pidió gasa y taponó con delicadeza. Con formalidad no
desprovista de afecto, estrechó la mano también enguantada de su ayudante. -
Gracias -
- Puedes insuflar - dijo. El pulmón, liberado
de los separadores, empezó a inflarse como gigantesco popcorn, y recuperó su color rosado habitual. - Cinco minutos para
contar un chiste, pero que sea bueno - Alguien contó un chiste conocido
pero igual se rieron un rato, relajados.
Se separó el pulmón para controlar si había aún
sangramiento. Mientras retiraba la gasa, con extremo cuidado, lo
sobresaltó un ruido ajeno al pabellón, un trácatra-trácatra absolutamente
inesperado y agresivo.
Despertó. El
gendarme caminaba golpeando los barrotes con su bastón. Las imágenes parecieron
explotar en su cabeza y flotar por encima de él. Trató de dormirse nuevamente
para retornar al sueño, pero no pudo. En medio de su amargura y de su
impotencia al rememorar ese once de Septiembre, le afloró, de todas
maneras, una sonrisa.
En su mano
izquierda estaba aún la carta, el Jonathan estaba jugando en las infantiles de
la Chile.
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