viernes, 18 de octubre de 2013

concerta, o aliación III

Los regímenes presidenciales de la Concertación (ya fueran demócrata-cristianos o socialistas) no sólo aceptaron las fraudulentas privatizaciones valoradas en miles de millones de dólares que se llevaron a cabo bajo la dictadura, sino que extendieron la práctica a todos los sectores de la economía, incluida la sanidad, las pensiones y la educación. 

Un informe llevado a cabo por un grupo de investigadores del Congreso (20 de julio de 2005) reveló que se habían transferido ilegalmente tierras y propiedades valoradas en 6.000 millones de dólares a funcionarios pinochetistas. 


Bajo la Concertación, Chile conservó la bochornosa cualidad de ser el segundo país, de entre los que componen Sudamérica, con las desigualdades sociales más graves 


James Petras es un sociólogo estadounidense conocido por sus estudios sobre el imperialismo, la lucha de clases y los conflictos latinoamericanos. Ha sido profesor de la Binghamton University de Nueva York, la Universidad de Pensilvania, y profesor adjunto en Saint Mary's University, de Halifax (Canadá).

concerta, o aliación II

En una entrevista publicada en el influyente diario El Mercurio (22/01/06), Bachelet expuso enfáticamente su entusiasta apoyo al modelo neoliberal, el mantenimiento del regresivo 19% del IVA, la oposición a cualquier impuesto progresista o a políticas re-distributivas y la ausencia de una legislación positiva que pudiera reparar las abismales desigualdades.

Además de promover la "educación" en sectores medios, declaró que no existía una "fórmula mágica" para superar la brecha entre ricos y pobres – y ni hablar de cambiar la jornada laboral chilena, con 48 horas a la semana, la más alta entre los 60 países considerados por la clasificación del International Institute of Management. Pero, para Bachelet, aprobar una legislación laboral supone una "fórmula mágica" inalcanzable. 


James Petras es un sociólogo estadounidense conocido por sus estudios sobre el imperialismo, la lucha de clases y los conflictos latinoamericanos. Ha sido profesor de la Binghamton University de Nueva York, la Universidad de Pensilvania, y profesor adjunto en Saint Mary's University, de Halifax (Canadá).

concerta, o aliación

El profundo cambio de la trayectoria de Bachelet desde la RDA hasta su aproximación a Estados Unidos se evidenció durante su estancia de un año en Fort McNair, donde se imbuyó de la doctrina de "guerra interna" estadounidense y de las estrategias contra la resistencia.

A diferencia del camino que abrazó su padre rechazando el imperialismo y abrazando políticas re-distributivas socialistas, Bachelet siguió un sendero de "convergencia con el poder hegemónico" (en sus propias palabras), que en esencia se resume en la sumisión servil a los dictados estratégicos de Estados Unidos.

Su anterior período (2000-2002) como Ministra de Salud no presenció mejora alguna en el desmoronado sistema sanitario público, no puso en marcha ningún programa relevante para el 50% de la población chilena que no podía afrontar los sistemas de sanidad privada, y no hizo ningún esfuerzo por mejorar el fracasado sistema de pensiones privadas definido por Washington, en otra época, como "modelo" para el mundo. 


James Petras es un sociólogo estadounidense conocido por sus estudios sobre el imperialismo, la lucha de clases y los conflictos latinoamericanos. Ha sido profesor de la Binghamton University de Nueva York, la Universidad de Pensilvania, y profesor adjunto en Saint Mary's University, de Halifax (Canadá).

jueves, 3 de octubre de 2013

treinta segundos de terror

Quedarse pegado bajo la ducha caliente no es por agrado, es por terror...  a los treinta segundos que siguen, enfrentando  el mundo solos, desnudos, mojados y con frío... como cuando se sale del vientre materno... como si el chorro de agua caliente fuera el cordón umbilical que nos unía al mundo... como buzos o astronautas que sólo quieren volver a la nave, y de la nave, a tierra firme.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Celibatos



Celibatos. ¿Batos[1] en celo?
¿Quién medianamente informado no sabe que el origen del celibato no está sino en la protección de los bienes materiales de la Iglesia? ¿Que la iglesia ha sido, históricamente, asilo de los sádicos de la Inquisición, de los masoquistas de cilicios y ayunos, de los homosexuales-pedófilos que proliferan como hongos en la humedad, de vaticanos sibaritas y amantes de tesoros y joyas que se ríen de la pobreza de Cristo, que, a su amparo se han cometido las atrocidades más terribles (la violación de un sólo niño ya lo es). ¿Por qué  no se sabe que las monjas, las verdaderas en su celibato, tienen una mayor tasa de cáncer del aparato reproductivo? ¿Quién puede desconocer la distancia sideral entre un legionario de cristo y un padre jesuita, o entre la curia romana y la iglesia de la teología de la liberación? Para no hablar de las miles de sectas de inspiración religiosa que dotan a sus gurús de toda clase de bienes. ¿O alguien ha visto, alguna vez, a un pastor de esos bajarse de otra cosa que no sea un todoterreno 4x4?  

Me pregunto, en mi calidad de gnóstico, de alguien que quiere entender la religión desde la razón, desde el intelecto y no desde la fe, ¿cuáles son los aportes de la iglesia a la humanidad, que no sean los aportes de algunos de sus sectores que trabajan para aliviar las penurias terrenales, los mismos que podrían realizar en instituciones laicas? ¿Compensa este trabajo material el enorme daño moral producido por la iglesia, durante tantos años?

La promesa de una vida celestial, el premio que significa la humildad y la pobreza en la vida terrenal, el perdón del asesino que se confiesa (cuando confiesa en el tribunal es castigado), el tener siempre disponible la otra mejilla, no han contribuido, ciertamente, a mejorar la calidad de vida de los pobres y de los oprimidos, porque no han hecho otra cosa que deteriorarla, ¡en favor de los que también van a la iglesia a entregar una limosna a los mismos que depredan!

Tal parece que la religión debe volver adonde nació, en el interior de cada uno de los que creen, porque parece absurdo que la omnipotencia y la ubicuidad del Creador necesite de intermediarios, menos aún de esta clase, que más que mediums para acceder a la divinidad parecen capataces de las clases opresoras. 


[1] Bato: Padre. Hombre tonto, o rústico y de pocos alcances. Diccionario de la RAE

lunes, 9 de septiembre de 2013

Conversaciones



...nos jugamos la vida en las conversaciones que tenemos y también en las que no tenemos. Detrás de muchos emails hay conversaciones cara a cara que te has ahorrado y hemos preferido escondernos detrás de un teclado  y una pantalla en vez de abordar esa conversación difícil, esas conversaciones que a veces pinchan duelen, que requieren esfuerzo intelectual, requieren esfuerzo emocional. 


A mí me conmueve cuando veo a esos viejos amigos sentados en el parque viendo caer la tarde, esas amistades que han resistido embates de la vida y siguen ahí, de la misma manera que me conmueven esos matrimonios ancianos que se siguen queriendo a pesar de todo, porque han sobrevivido a tiempos difíciles. Y sobre todo porque vivimos en un  tiempo en el que hay tantas familias rotas, tantos niños solos, tantas amistades rotas, hay países que están rotos, el mundo está roto y pienso, ¿qué voy a hacer yo con todo esto?


Tenemos que abordar lo nuestro, tenemos que abordar esa parte del mundo que cae sobre nosotros, y son esas conversaciones que tenemos que tener, con las relaciones deterioradas que hay en nuestra vida. Si tú y yo afrontamos esas conversaciones pendientes y restauramos relaciones deterioradas estamos empezando a cambiar el mundo.


A muchos de los problemas le faltan conversaciones, pero una conversación verdadera., diferenciando que es una conversación de lo que no es una conversación. No es una conversación suponer el punto de vista del otro, sin dejarle expresarse, no es una conversación hablar sin escuchar, no es una conversación atacar, acorralar, no es una conversación el juego de las indirectas, no es una conversación pedir consejo habiendo tomado una decisión definitiva, nada de eso es una conversación. 


Una conversación tiene que ver más con el nosotros,  que con el yo, no es una yuxtaposición de planteamientos, el tuyo, el mío, el tuyo, después de una conversación no hay un ganador un perdedor  o tablas, como en la negociación. Una conversación verdadera  es aquella en que nadie tiene el dominio de la verdad y debemos acercarnos  a ella con humildad. 


Si nos echamos los problemas del mundo sobre los hombros, el mundo nos aplasta. Sin embargo, hay una parte del mundo que nos podemos echar al hombro, nuestros padres, hermanos, amigos, a todas las personas con las que interactuamos en el día a día. 


Hay conversaciones cuyo efecto es el desgaste, cuando hay cierto conflicto con la otra persona, la cosa se va complicando en la conversación hasta que al terminar se concluye que esa conversación se podría haber ahorrado, porque el problema es peor que antes,  es la típica conversación que desgasta las relaciones. 


Hay otro tipo de conversación, la de rechazo, la de sentirse dueño de la verdad y lanzando la argumentación como una piedra gigante, esperando como única respuesta un Sí señor, y lo que se obtiene es el  rechazo, igual que el boxeador que está sobre las cuerdas y sólo puede salir golpeando. Las palabras pueden ser muy cortantes. Hay muchas amistades rotas, familias rotas detrás de conversaciones que han sido explosivas...

Extractado de: El poder de una conversación: Alvaro Gonzalez-Alorda at TEDxSevilla 
 http://www.youtube.com/watch?v=fYOfWpZ6g5c





viernes, 16 de agosto de 2013

El punto de no retorno





                Le pidió a la pabellonera que le secara el sudor de la frente. Estaba tenso y el foco luminoso frontal y las lupas de aumento le hacían transpirar  copiosamente. Había liberado la aorta y se disponía a ocluírla por encima y por debajo de la estrechez  que impedía que el Jonathan  pudiera jugar fútbol, su pasión de siempre.  Tomó los clamps y, con un movimiento automático, se aseguró que cerraran correctamente.  Levantó la vista para dirigirse al anestesista. - Toma la hora, vamos a clampear - dijo. Tenía solamente treinta y cinco minutos para eliminar el segmento estrecho y volver a unir los cabos seccionados. Treinta y cinco larguísimos minutos de pulso acelerado en los que se apagaba la radio y no se contaban las habituales historias entretenidas del pabellón quirúrgico. Treinta y cinco cortísimos minutos si se enredaba un punto de la sutura, si se producía un sangramiento inesperado o si los cabos quedaban muy tensos. - Ahora - dijo, mientras cerraba el primer clamp. - Nueve y catorce, o sea, hasta las… nueve y cuarenta y nueve - la voz del anestesista  se escuchó con claridad en el silencio reinante. Puso el segundo clamp  y tomó la tijera, la mano sacudida por el temblor fino de la adrenalina. 

                Antes de dar el primer corte no pudo dejar de pensar : “éste es el punto de no retorno“ , malhadada frase de su ayudante, al que había pedido, expresamente, que  nunca más la repitiera.       Todo anduvo bien. Puso el último punto y empezó a soltar, lentamente, las pinzas. Pequeños chorritos de sangre salieron por la línea de la sutura, apretó suavemente la pinza y esperó unos segundos, liberó nuevamente y ya la pérdida se había controlado. Pidió gasa  y taponó con delicadeza. Con formalidad no desprovista de afecto, estrechó la mano también enguantada de su ayudante. - Gracias - 

                 - Puedes insuflar - dijo. El pulmón, liberado de los separadores, empezó a inflarse como gigantesco popcorn, y recuperó su color rosado habitual. - Cinco minutos para contar un chiste, pero que sea bueno - Alguien contó un chiste conocido pero  igual se rieron un rato, relajados. Se separó el pulmón para controlar si había aún  sangramiento. Mientras retiraba la gasa, con extremo cuidado, lo sobresaltó un ruido ajeno al pabellón, un trácatra-trácatra absolutamente inesperado y agresivo. 

          Despertó. El gendarme caminaba golpeando los barrotes con su bastón. Las imágenes parecieron explotar en su cabeza y flotar por encima de él. Trató de dormirse nuevamente para retornar al sueño, pero no pudo. En medio de su amargura y de su impotencia al rememorar ese once de Septiembre, le afloró, de todas maneras,  una sonrisa. 

En su mano izquierda estaba aún la carta, el Jonathan estaba jugando en las infantiles de la Chile.