martes, 24 de julio de 2018

Expresiones desafortunadas?

La nota siguiente, publicada en Página 12 en relación a la discusión del aborto en tres causales nos permite analizar, con seriedad, lo que ha sucedido en Chile con los flamantes ministros de Salud y de Educación, dignos sucesores y discípulos de los exabruptos de Mañalich y del "pregúntenle a las vacas", de cuyo nombre no me acuerdo. Desde Freud se conocen estos lapsus linguae que no son "expresiones desafortunadas" sino expresiones del pensamiento más profundo, si es que pensamiento puede llamarse a lo que nace de las vísceras. Se agradecen textos de esta calidad literaria, culta y por sobre todo, de una humanidad intachable.

SOCIEDAD PÁGINA 12 
24 de julio de 2018
La senadora, las moscas y Serafino
Señora, hagamos de cuenta que esta es una Carta Abierta; o Mal Cerrada.
Antes que nada le aviso: nunca es demasiado tarde para aprender que en boca cerrada no entran moscas. Ni salen.
Usted es Senadora de la Nación. Nada menos. Formidable responsabilidad. El caso es que el 16 de julio del 2018 después de Cristo, en un flujo de irreparable sinceridad –sinceridad que involucra a su corazón y a su aparato cerebral–, usted soltó que el Síndrome de Down es una enfermedad. Además, incurable. En un cruce con el biólogo Alberto Kornblihtt, en segundos, usted puso en evidencia esa opinión suya; pero sobre el pucho trató de disimularla. Ya era tarde. Las moscas salieron, y entraron. 
Muchos de los que, como usted, a propósito de la despenalización del aborto defienden “las dos vidas”, la de la madre y la del feto, trataron de minimizar y cancelar su “desliz”. Señora Senadora, ¡joder con el desliz! Ocurre con frecuencia: quienes se creen dueños de las buenas costumbres son hábiles para licuar barbaries como la suya. Esta vez argumentaron, campantes y con la impunidad de siempre, que lo suyo, Senadora, no fue más que una “expresión desafortunada.” Nooo, al contrario, fue afortunada porque representa lo que tantos y tantas sienten y piensan. Expresión afortunada, además, porque con ella se descareta de cuajo a quienes proclaman que “la vida es sagrada”. Caramba o caraxus, sagrada la vida ¿de quiénes?
Senadora, demorémonos un poco más en su desliz. Por empezar carga una cuota de escandalosa torpeza. Imposible no advertir lo que nos revela, de usted y de su secta de buenudos, tan atroz opinión sobre el Síndrome de Down. Revela ignorancia, insensibilidad, y un cretinismo retrógrado que nos remonta a los tiempos de cuando andábamos en cuatro patas meta gruñidos sin necesidad de sintaxis. 
Algo debemos reconocer: su “desafortunado desliz” tiene la virtud de revelar en un santiamén hasta qué punto la hipocresía es la sustancia medular de quienes por estos días, peligrosamente, desesperados hasta la histeria, enarbolan la defensa de la vida, porque “es sagrada”. Otra vez: sagrada la vida ¿de quiénes? Se llenan la boca con la palabra “Jesús” pero imaginemos lo que le harían a un Jesús de nuestros días los gendarmes y otras fuerzas expertas en disuadir por las malas o por las malas.
No, señora Senadora, lo suyo no es un desliz: es una revelación. Todo el tiempo ustedes discriminan y desenfundan el dedito de señalar, y tildan, y xenofobian, y convierten a los pobres en sospechosos, y etcétera. A ustedes,  practicantes de la indiferencia activa, les importan un carajo los abortos posteriores, es decir, las “interrupciones de vida” después del vientre mediante el hambre, los misilazos, el analfabetismo y la analfabetización –tan sembrada por los medios de des/comunicación.
Señora Senadora, con sumo respeto le digo que usted con su desliz ofendió a la investidura de la Honorable Cámara. Y agravió a la hoy desabrigada democracia. 
(Ah, me olvidaba: la señora Senadora tiene nombre, Silvia; tiene apellido, Elías, y además “de” Pérez.)
A continuación, a modo de desagravio, deseo compartir un textito que hace algún tiempo me inspiró un niño down que, siendo linterna, anda por ahí...

Serafino mediante 
Cuando un niño nace con Síndrome de Down decimos, desde el error de la piedad o, peor, desde la necedad de la lástima, que es diferente. Él, ¿diferente de nosotros o nosotros diferentes a él?
El niño de nuestra historia se llama Felipe, pero me gusta nombrarlo con un nombre secreto: Serafino. A Serafino, a los seis meses de su nacer, le abrieron el pechito y le zurcieron el corazón trizado; que conste, con hebras de sol se lo zurcieron. Desde entonces, pleno, vive, y hay que ver cómo deletrea, cómo aprende las sílabas del mundo el vaguito… 
Serafino usina secretos preciosos:
a la vida le ve colores que nosotros no conocemos, y le escucha sonidos que tampoco. Por eso ya está a salvo de las miserias y distracciones paupérrimas de la condición humana. 
Conozcámoslo un poco más: para Serafino el 3 no es número alguno: es un clavel. Y 3333 es un clavel más otro clavel más otro y otro clavel. A ver si nos entendemos: el 3333 es un jardín que cambia de enanito todos los días impares. Enanito siempre de izquierda, por eso rojo el clavel.
¿De qué clavel estamos hablando? Es inútil, no lo podemos ver; él sí. 
Conviene enterarse, además, de que para Serafino el 5 es un niño que ahora en la vereda de enfrente cruza rápido; va en un triciclo verde, veloz espanta los charcos que dejó la lluvia de recién.
Y el 8 es la cálida imagen de su madre cuando lo amamantaba.Y el 9 es su papá con el ceño apretado cuando se levanta de dormir su rato de siesta. 
¿Y el 4? Ah, el 4 es su hermana cuando se atreve a sentarse en una sillita que es sumamente violeta. La tal silla –la silla más pequeña del mundo–, es la que Serafino usa para subirse y asomarse por cierta ventana en la que cabe un arco iris que, por ahora, late cuarenta y siete colores y trece más.
Sépase: a los semblantes de estos colores, nosotros, no los alcanzamos ni a vislumbrar. Es que estamos tan ciegos para esos colores, y tan sordos para tocarlos… Porque, hay que decirlo: Serafino sabe y siente más hondo que los adultos adulterados; sabe y siente que los colores tienen piel y hay que escucharlos con la punta de los dedos, siempre. 
(Serafino ahí va, vadeando el arcoíris.
Es de luz el pendejito.
Y la luz no tiene por qué rendirle cuentas a nadie.
¿Podríamos decir, entonces, que Serafino es un feliz?
Preguntar eso significa no haber entendido nada.
Desde antes de nacer, él sabe que la felicidad es un sufrimiento que los humanos nos inventamos sucesivamente…)
* Escritor.



jueves, 1 de diciembre de 2016

Fidel Castro y Carlos Lechuga


El 6 de enero Fidel  llegó a Santa Clara. En una casa recibió a Carlos Lechuga, un periodista que había apoyado la Revolución. En lugar de escuchar preguntas las hizo él. Quería saber cómo estaba el pueblo en La Habana. Después del intercambio sacó una conclusión.

Dijo Lechuga: “Es necesario que el pueblo no tan sólo te escuche, sino te vea. La gente está ávida de ti. Hemos hecho preparativos para transmitir por televisión el acto del parque, digo, si estás de acuerdo”.

Acordó Fidel: “¡Cómo no! Oye, eso es un palo periodístico que te vas a apuntar. Seguro que te aumentan el sueldo. Este discurso es importante. ¿Cuáles tú crees Lechuga, que son los problemas principales? No debe ser un discurso para elogiar al pueblo. En estos momentos, en que todavía hay alguna incertidumbre, hay que decirle al pueblo también cuáles son sus deberes. Hay que decirle que la Revolución tiene que ser la obra de todos, sólo así tendremos el triunfo definitivo”.

Un rato después salió al parque Leoncio Vidal, unos cientos de metros hacia arriba de Marta Abreu, cerca de la esquina que hace unas horas pintaban los cubanos y miraban los rusos.
Dijo Fidel el 6 de enero de 1959: “Desde que el pueblo manda hay que introducir un nuevo estilo: ya no venimos nosotros a hablarle al pueblo, sino venimos a que el pueblo nos hable a nosotros. El que tiene que hablar de ahora en adelante, el que tiene que mandar de ahora en adelante, el que tiene que legislar de ahora en adelante, es el pueblo. Si el pueblo supo ganar la guerra, que era difícil, ¿por qué no va a saber gobernar ahora?”
Extractado de: 
Martin Granovsky, desde Cuba




lunes, 28 de noviembre de 2016

FIDEL

"Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo". 

martes, 22 de noviembre de 2016

LOS COMUNISTAS PIENSAN COMO CRISTIANOS

Aún hoy, cuando han transcurrido más de tres año y medio del pontificado de Francisco, para distintos observadores que lo conocieron por su actuación en la Argentina pueden seguir resultando inverosímiles muchos de los posicionamientos que tiene el Papa, especialmente en temas vinculados con la economía, la política y la sociedad. Porque si bien puede constatarse que el entonces obispo y cardenal Jorge Bergoglio siempre mantuvo una prédica en favor de los pobres y, en su vida privada una particular austeridad, no menos cierto es que en su actuación pública en el país casi sistemáticamente rehuyó los pronunciamientos categóricos y declaraciones que lo enfrentaran de forma directa a los factores de poder. 

Todo parece haber cambiado después que Bergoglio fue ungido como Francisco el 13 de marzo de 2013. Incluso para incursionar en cuestiones de orden político que pueden atraer aparejados debates. Así, en una entrevista concedida este 7 de noviembre a Eugenio Scalfari y publicada por el diario Republica de Roma, al ser interrogado si piensa en una sociedad “de tipo marxista” Francisco “contraatacó”: “Frente a esa pregunta siempre he dicho que, en todo caso, son los comunistas los que piensan como cristianos”. Y recordó que “Cristo habló de una sociedad donde los pobres, los débiles, los marginados son quienes deben decidir” porque son ellos “los que deben ayudar a lograr la igualdad y la libertad”.

La política y el cambio

Pocos días antes y hablando ante representantes de los movimientos populares convocados en el Vaticano para un encuentro mundial, el Papa insistió en su programa de “las tres T” (tierra, techo y trabajo) y le reiteró a los allí presentes su convocatoria para que ingresen en la política y se hagan cargo del cambio. 
En esa ocasión el Papa le dijo a los representantes populares de todo el mundo que “no tengan miedo de meterse en las grandes discusiones, en política con mayúscula” y citó a su antecesor Pablo VI, para señalar que “la política ofrece un camino serio y difícil ¯aunque no el único¯ para cumplir el deber grave que cristianos y cristianas tienen de servir a los demás” (Octogésima adveniens, 14 de mayo 1971, 46). 

Y llamó a los movimientos populares a “refundar la democracia” y a no resignarse a ser “actores secundarios” de la escena política. “Ustedes, las organizaciones de los excluidos y tantas organizaciones de otros sectores de la sociedad, están llamados a revitalizar, a refundar las democracias que pasan por una verdadera crisis. No caigan en la tentación del corsé que los reduce a actores secundarios, o peor aún, a meros administradores de la miseria existente”, les dijo.

Está claro que el propio Francisco incursiona habitualmente en temas políticos y habilita permanentemente la reflexión sobre las cuestiones económicas, políticas y sociales. Y pregona el cambio. En Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, el 9 de julio del año anterior, alentó a que lo “digamos sin miedo: necesitamos y queremos un cambio”. Y por si existía alguna duda subrayó que “queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras”. 

Un repaso a los distintos documentos y pronunciamientos de Francisco dejan en evidencia que Bergoglio hilvana su propuesta a través de las diferentes intervenciones, apuntando a la centralidad del sujeto popular identificado con los pobres, con los excluidos y marginados, responsabilizando al sistema económico y sus protagonistas y llamando al cambio que, según afirma, debe ser promovido por las propias víctimas del sistema a través de las organizaciones y movimientos populares.  Porque “los pueblos están llamados a organizarse y exigir pacífica pero tenazmente. 

Hay un genocidio en marcha que tiene que cesar” y “el futuro no está en mano sólo de los dirigentes y las elites” sino que “está finalmente en los pueblos, en su capacidad de organizarse y en sus manos que riegan”.

Las causas: la economía

Al analizar las causas de la situación, el Papa sostiene que el problema de fondo es la economía global. Por eso sostiene que “la primera tarea es poner la economía al servicio de los pueblos” porque “los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero”. Y pide, reiteradamente, en distintas formas y a través de pronunciamientos diversos, que “digamos no a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir” porque “esa economía mata. Esa economía excluye. Esa economía destruye la Madre Tierra”.

El 24 de noviembre de 2013, cuando aún no había cumplido un año de su pontificado, en su documento “Evangelii Gaudium” Bergoglio ejemplificaba: “No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la Bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil”.  

Y apuntó directamente al sistema financiero y a sus hacedores. “Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados (...). Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas”. 

En el documento Laudato Si (2015) aseveró que “los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente”.

También vinculó el tema de la desigualdad con los reclamos de seguridad que hacen muchos sectores. Porque “hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia”. Porque sin igualdad de oportunidades –dijo entonces el Papa– las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión, “porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz”.

La desigualdad

En su entrevista con Scalfari, Francisco volvió a repetir ahora que “lo que queremos es la lucha contra la desigualdad, porque este el mayor mal que existe en el mundo”. Y dio sus motivos: “es el dinero el que crea la desigualdad y está en contra de las medidas que tienden a nivelar el bienestar y promover la igualdad”. En 2013 había dicho que “¡el dinero debe servir y no gobernar!”.

Porque, dijo en otra ocasión, “una economía justa debe crear las condiciones para que cada persona pueda gozar de una infancia sin carencias, desarrollar sus talentos durante la juventud, trabajar con plenos derechos durante los años de actividad y acceder a una digna jubilación en la ancianidad”.

Para el Papa se trata de una “economía donde el ser humano en armonía con la naturaleza, estructura todo el sistema de producción y distribución para que las capacidades y las necesidades de cada uno encuentren un cauce adecuado en el ser social. Ustedes, y también otros pueblos, resumen este anhelo de una manera simple y bella: ‘vivir bien’. Que no es lo mismo que "ver pasar la vida”.

En otro texto y recurriendo a la tradición magisterial del catolicismo, Francisco sostuvo que “el destino universal de los bienes no es un adorno discursivo de la doctrina social de la Iglesia” sino que “es una realidad anterior a la propiedad privada”, dado que “la propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos”. 

Tales necesidades, dice el Papa, “no se limitan a consumo”. Porque “no basta con dejar caer algunas gotas cuando lo pobres agitan esa copa que nunca derrama por sí sola”. Deben entenderse, según Francisco, que “los planes asistenciales que atienden ciertas urgencias sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras, coyunturales. Nunca podrán sustituir la verdadera inclusión: ésa que da el trabajo digno, libre, creativo, participativo y solidario”.

Pero para reafirmar la mirada política que el Papa le da a sus intervenciones vale recordar un párrafo de su discurso ante los movimientos populares en Bolivia el año anterior: “En estos últimos años, después de tantos desencuentros, muchos países latinoamericanos han visto crecer la fraternidad entre sus pueblos. Los gobiernos de la Región aunaron esfuerzos para hacer respetar su soberanía, la de cada país y la del conjunto regional, que tan bellamente, como nuestros Padres de antaño, llaman la Patria Grande. Les pido a ustedes, hermanos y hermanas de los movimientos populares, que cuiden y acrecienten esa unidad. Mantener la unidad frente a todo intento de división es necesario para que la región crezca en paz y justicia”. La frase tiene quizás hoy más actualidad que cuando fue pronunciada.






domingo, 26 de junio de 2016

¿ALTA DIRECCIÓN PÚBLICA?

El reciente Concurso para el cargo de Subdirección Médica del Servicio Médico Legal  de Chile, al cual fui postulado, y que finalmente fue declarado desierto, generó el intercambio epistolar que doy a conocer. Lo hago sin  ánimo alguno en entrar en controversias  porque, a pesar de que los sordos pueden efectivamente dialogar y entenderse, éste es uno más de los millones de "diálogos de sordos" a los que la autoridad acostumbra a someternos, sin respeto alguno por la mínima dignidad que se merece cualquier persona, sin contestar como es debido a una petición clara, sensata y expresada en términos de la también debida consideración. Queda claro, claro está, que los argumentos, motivos, causales o directivas que permiten declarar desierto el concurso - porque ninguno de los oponentes hemos desertado - son inconfesables, y deben mantenerse en la penumbra, en el conventículo gnóstico de los iniciados, con la íntima convicción, como he podido comprobarlo demasiadas veces, de que resulta inoficioso hacerlo público, porque no sería entendido por el ciudadano de a pié, tan complejas son las bases, tan abstractas las concepciones que deben regir los destinos de la patria. Nunca esperé una contestación como la recibida del señor Egaña que me hace recordar, y en esto no hay intención peyorativa alguna, al "Lo dije, y qué..." de un conocido humorista. Dan ganas de  salir, nuevamente a la calle, a protestar, sólo que esta vez encapuchado. En fin, sólo queda dar vuelta la página, y seguir. 


Sr.
Basilios Peftouloglou Gattas
Subdirector Alta Dirección Pública
DIRECCIÓN NACIONAL DEL SERVICIO CIVIL
___________________________________

De mi mayor consideración:
No es esta una nota de reclamo, no estoy solicitando una reconsideración de los resultados, y me disculpo por eso. Entiendo que en el proceso concursal hay elementos de subjetividad, imposibles de evitar, pero siendo el concurso, por definición, una selección objetiva, no logro comprender cómo esta subjetividad puede pasar por alto antecedentes curriculares no menores y relacionados directamente con el cargo.  Entonces, la interrogante, que me interesa sea aclarada, es saber de qué modo se pudo hacer abstracción de un Magister en Administración de Salud Internacional, O.M.S., de la calidad de profesor de Medicina Criminalista y de Medicina Legal de la Escuela Técnica de Investigaciones, de la coautoría de un Libro de Medicina Legal actualmente en uso, de un Postítulo de Criminología de la P.U.C., de una experiencia de casi diez años en investigación de homicidios de la PDI, de la calidad de Perito Médico Legal y luego Médico Forense de la Iltma Corte de Apelaciones de Santiago y,  finalmente de la calidad de Egresado en Derecho  de las universidades UNIACC y Bolivariana.  ¿Qué antecedentes curriculares faltaron? Si efectivamente el trabajo de selección fue en profundidad, no puede haber escapado el antecedente del Concurso Jefaturas 2000 del Área de Salud Occidente, en la que ganando los cargos de jefatura de Cirugía y de Urgencia Infantil, las bases fueron alteradas una vez abiertas las postulaciones, un hecho público y notorio que duró hasta el 2004. Si es la escasa experiencia en cargos directivos, esa es la explicación. Espero, sinceramente, que las causales en el hecho actual sean plausibles, razonables, pero me interesa conocerlas. Atentamente,

Dr. Hernán Eusebio Lechuga Farías