martes, 22 de noviembre de 2016

LOS COMUNISTAS PIENSAN COMO CRISTIANOS

Aún hoy, cuando han transcurrido más de tres año y medio del pontificado de Francisco, para distintos observadores que lo conocieron por su actuación en la Argentina pueden seguir resultando inverosímiles muchos de los posicionamientos que tiene el Papa, especialmente en temas vinculados con la economía, la política y la sociedad. Porque si bien puede constatarse que el entonces obispo y cardenal Jorge Bergoglio siempre mantuvo una prédica en favor de los pobres y, en su vida privada una particular austeridad, no menos cierto es que en su actuación pública en el país casi sistemáticamente rehuyó los pronunciamientos categóricos y declaraciones que lo enfrentaran de forma directa a los factores de poder. 

Todo parece haber cambiado después que Bergoglio fue ungido como Francisco el 13 de marzo de 2013. Incluso para incursionar en cuestiones de orden político que pueden atraer aparejados debates. Así, en una entrevista concedida este 7 de noviembre a Eugenio Scalfari y publicada por el diario Republica de Roma, al ser interrogado si piensa en una sociedad “de tipo marxista” Francisco “contraatacó”: “Frente a esa pregunta siempre he dicho que, en todo caso, son los comunistas los que piensan como cristianos”. Y recordó que “Cristo habló de una sociedad donde los pobres, los débiles, los marginados son quienes deben decidir” porque son ellos “los que deben ayudar a lograr la igualdad y la libertad”.

La política y el cambio

Pocos días antes y hablando ante representantes de los movimientos populares convocados en el Vaticano para un encuentro mundial, el Papa insistió en su programa de “las tres T” (tierra, techo y trabajo) y le reiteró a los allí presentes su convocatoria para que ingresen en la política y se hagan cargo del cambio. 
En esa ocasión el Papa le dijo a los representantes populares de todo el mundo que “no tengan miedo de meterse en las grandes discusiones, en política con mayúscula” y citó a su antecesor Pablo VI, para señalar que “la política ofrece un camino serio y difícil ¯aunque no el único¯ para cumplir el deber grave que cristianos y cristianas tienen de servir a los demás” (Octogésima adveniens, 14 de mayo 1971, 46). 

Y llamó a los movimientos populares a “refundar la democracia” y a no resignarse a ser “actores secundarios” de la escena política. “Ustedes, las organizaciones de los excluidos y tantas organizaciones de otros sectores de la sociedad, están llamados a revitalizar, a refundar las democracias que pasan por una verdadera crisis. No caigan en la tentación del corsé que los reduce a actores secundarios, o peor aún, a meros administradores de la miseria existente”, les dijo.

Está claro que el propio Francisco incursiona habitualmente en temas políticos y habilita permanentemente la reflexión sobre las cuestiones económicas, políticas y sociales. Y pregona el cambio. En Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, el 9 de julio del año anterior, alentó a que lo “digamos sin miedo: necesitamos y queremos un cambio”. Y por si existía alguna duda subrayó que “queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras”. 

Un repaso a los distintos documentos y pronunciamientos de Francisco dejan en evidencia que Bergoglio hilvana su propuesta a través de las diferentes intervenciones, apuntando a la centralidad del sujeto popular identificado con los pobres, con los excluidos y marginados, responsabilizando al sistema económico y sus protagonistas y llamando al cambio que, según afirma, debe ser promovido por las propias víctimas del sistema a través de las organizaciones y movimientos populares.  Porque “los pueblos están llamados a organizarse y exigir pacífica pero tenazmente. 

Hay un genocidio en marcha que tiene que cesar” y “el futuro no está en mano sólo de los dirigentes y las elites” sino que “está finalmente en los pueblos, en su capacidad de organizarse y en sus manos que riegan”.

Las causas: la economía

Al analizar las causas de la situación, el Papa sostiene que el problema de fondo es la economía global. Por eso sostiene que “la primera tarea es poner la economía al servicio de los pueblos” porque “los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero”. Y pide, reiteradamente, en distintas formas y a través de pronunciamientos diversos, que “digamos no a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir” porque “esa economía mata. Esa economía excluye. Esa economía destruye la Madre Tierra”.

El 24 de noviembre de 2013, cuando aún no había cumplido un año de su pontificado, en su documento “Evangelii Gaudium” Bergoglio ejemplificaba: “No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la Bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil”.  

Y apuntó directamente al sistema financiero y a sus hacedores. “Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados (...). Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas”. 

En el documento Laudato Si (2015) aseveró que “los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente”.

También vinculó el tema de la desigualdad con los reclamos de seguridad que hacen muchos sectores. Porque “hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia”. Porque sin igualdad de oportunidades –dijo entonces el Papa– las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión, “porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz”.

La desigualdad

En su entrevista con Scalfari, Francisco volvió a repetir ahora que “lo que queremos es la lucha contra la desigualdad, porque este el mayor mal que existe en el mundo”. Y dio sus motivos: “es el dinero el que crea la desigualdad y está en contra de las medidas que tienden a nivelar el bienestar y promover la igualdad”. En 2013 había dicho que “¡el dinero debe servir y no gobernar!”.

Porque, dijo en otra ocasión, “una economía justa debe crear las condiciones para que cada persona pueda gozar de una infancia sin carencias, desarrollar sus talentos durante la juventud, trabajar con plenos derechos durante los años de actividad y acceder a una digna jubilación en la ancianidad”.

Para el Papa se trata de una “economía donde el ser humano en armonía con la naturaleza, estructura todo el sistema de producción y distribución para que las capacidades y las necesidades de cada uno encuentren un cauce adecuado en el ser social. Ustedes, y también otros pueblos, resumen este anhelo de una manera simple y bella: ‘vivir bien’. Que no es lo mismo que "ver pasar la vida”.

En otro texto y recurriendo a la tradición magisterial del catolicismo, Francisco sostuvo que “el destino universal de los bienes no es un adorno discursivo de la doctrina social de la Iglesia” sino que “es una realidad anterior a la propiedad privada”, dado que “la propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos”. 

Tales necesidades, dice el Papa, “no se limitan a consumo”. Porque “no basta con dejar caer algunas gotas cuando lo pobres agitan esa copa que nunca derrama por sí sola”. Deben entenderse, según Francisco, que “los planes asistenciales que atienden ciertas urgencias sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras, coyunturales. Nunca podrán sustituir la verdadera inclusión: ésa que da el trabajo digno, libre, creativo, participativo y solidario”.

Pero para reafirmar la mirada política que el Papa le da a sus intervenciones vale recordar un párrafo de su discurso ante los movimientos populares en Bolivia el año anterior: “En estos últimos años, después de tantos desencuentros, muchos países latinoamericanos han visto crecer la fraternidad entre sus pueblos. Los gobiernos de la Región aunaron esfuerzos para hacer respetar su soberanía, la de cada país y la del conjunto regional, que tan bellamente, como nuestros Padres de antaño, llaman la Patria Grande. Les pido a ustedes, hermanos y hermanas de los movimientos populares, que cuiden y acrecienten esa unidad. Mantener la unidad frente a todo intento de división es necesario para que la región crezca en paz y justicia”. La frase tiene quizás hoy más actualidad que cuando fue pronunciada.






domingo, 26 de junio de 2016

¿ALTA DIRECCIÓN PÚBLICA?

El reciente Concurso para el cargo de Subdirección Médica del Servicio Médico Legal  de Chile, al cual fui postulado, y que finalmente fue declarado desierto, generó el intercambio epistolar que doy a conocer. Lo hago sin  ánimo alguno en entrar en controversias  porque, a pesar de que los sordos pueden efectivamente dialogar y entenderse, éste es uno más de los millones de "diálogos de sordos" a los que la autoridad acostumbra a someternos, sin respeto alguno por la mínima dignidad que se merece cualquier persona, sin contestar como es debido a una petición clara, sensata y expresada en términos de la también debida consideración. Queda claro, claro está, que los argumentos, motivos, causales o directivas que permiten declarar desierto el concurso - porque ninguno de los oponentes hemos desertado - son inconfesables, y deben mantenerse en la penumbra, en el conventículo gnóstico de los iniciados, con la íntima convicción, como he podido comprobarlo demasiadas veces, de que resulta inoficioso hacerlo público, porque no sería entendido por el ciudadano de a pié, tan complejas son las bases, tan abstractas las concepciones que deben regir los destinos de la patria. Nunca esperé una contestación como la recibida del señor Egaña que me hace recordar, y en esto no hay intención peyorativa alguna, al "Lo dije, y qué..." de un conocido humorista. Dan ganas de  salir, nuevamente a la calle, a protestar, sólo que esta vez encapuchado. En fin, sólo queda dar vuelta la página, y seguir. 


Sr.
Basilios Peftouloglou Gattas
Subdirector Alta Dirección Pública
DIRECCIÓN NACIONAL DEL SERVICIO CIVIL
___________________________________

De mi mayor consideración:
No es esta una nota de reclamo, no estoy solicitando una reconsideración de los resultados, y me disculpo por eso. Entiendo que en el proceso concursal hay elementos de subjetividad, imposibles de evitar, pero siendo el concurso, por definición, una selección objetiva, no logro comprender cómo esta subjetividad puede pasar por alto antecedentes curriculares no menores y relacionados directamente con el cargo.  Entonces, la interrogante, que me interesa sea aclarada, es saber de qué modo se pudo hacer abstracción de un Magister en Administración de Salud Internacional, O.M.S., de la calidad de profesor de Medicina Criminalista y de Medicina Legal de la Escuela Técnica de Investigaciones, de la coautoría de un Libro de Medicina Legal actualmente en uso, de un Postítulo de Criminología de la P.U.C., de una experiencia de casi diez años en investigación de homicidios de la PDI, de la calidad de Perito Médico Legal y luego Médico Forense de la Iltma Corte de Apelaciones de Santiago y,  finalmente de la calidad de Egresado en Derecho  de las universidades UNIACC y Bolivariana.  ¿Qué antecedentes curriculares faltaron? Si efectivamente el trabajo de selección fue en profundidad, no puede haber escapado el antecedente del Concurso Jefaturas 2000 del Área de Salud Occidente, en la que ganando los cargos de jefatura de Cirugía y de Urgencia Infantil, las bases fueron alteradas una vez abiertas las postulaciones, un hecho público y notorio que duró hasta el 2004. Si es la escasa experiencia en cargos directivos, esa es la explicación. Espero, sinceramente, que las causales en el hecho actual sean plausibles, razonables, pero me interesa conocerlas. Atentamente,

Dr. Hernán Eusebio Lechuga Farías





domingo, 5 de junio de 2016

PROCESO CONSTITUYENTE. Algunas reflexiones.


Después de participar en la actividad programada el sábado 4 de junio en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, con los recelos naturales de estar legitimando un proceso cuyo resultado es incierto, por decir lo menos,  me permito hacer algunas consideraciones que pudieran permitir el necesario entendimiento. Y la primera incerteza nace de las contradicciones que se observan en los propios documentos que hacen de carta de navegación.

Entramos en esta conversación sin saber si habrá plebiscito, referéndum, asamblea constituyente, o simplemente un proyecto de Constitución del ejecutivo que discutirá y aprobará.... ¡¡¡el Congreso en sus dos cámara si así lo decide el Congreso… o una Asamblea Constituyente!!! entre las cuatro opciones descritas en los documentos guía.

Es decir que, después de un trabajo colectivo de dos años, es posible que se haga necesario un Plebiscito para determinar si es necesaria una Asamblea Constituyente que, en vez de elaborar las bases de la nueva constitución, la elabore en su forma definitiva, como si fuera un legislativo.

El sentido común, que no es otro que el aristotélico en este tema, nos hace saber que lo que se trata aquí es conocer las necesidades, aspiraciones, anhelos, exigencias del ciudadano común, QUE DEBEN SER EXPRESADAS EN LENGUAJE JURÍDICO por los que tienen esa facultad de traducción, pero que una vez redactadas, debe someterse al juicio público para su ratificación final, porque no puede haber ninguna ley que no sea comprensible para el lego, máxime en su calidad de mandante, que exige al mandatario que haga bien la pega. No necesito ser arquitecto para saber la casa que quiero, y el arquitecto me tiene que mostrar los planos de la casa terminada, tan simple como eso.

Lo primero es que, si bien es cierto se genera, en las intervenciones, un diálogo interesante en los temas centrales que nos han convocado, las conclusiones son, a mi entender, bastante pobres si se reducen a elegir principios y valores, porque es como si eligiéramos la igualdad, la libertad y la fraternidad como ejes de la nueva constitución, un aporte ya definido por la Revolución Francesa.

Pienso, tal como lo expresé, que de lo que se trataba era de identificar aquellos principios, valores o instituciones  que entran en conflicto con la realidad, de aquellos aspectos de la constitución actual que originan el conflicto social, signado por la desigualdad, por la exclusión que nace de la mala distribución de los ingresos, que afecta todos los aspectos de la vida de la comunidad: salud, educación, vivienda, recreación…

Es por eso que, reconociendo en la Constitución del 80 algunas manifestaciones que mejoran la relación entre el estado y los ciudadanos, como lo es, de manera significativa, la servicialidad del estado, expresa y con mecanismos de acción (art. 38, que permite demandar al estado por falta de servicio); la no discriminación arbitraria, que ha permitido, por ejemplo, la ley Zamudio; la educación gratuita hasta los 21 años; la propiedad del estado sobre los recursos mineros del subsuelo, entre otras, se hace necesario señalar aquellos conceptos elevados al nivel de principios y valores, como lo son aquellos que permiten el enriquecimiento sin límites, extrapolando el derecho de propiedad de las personas al derecho de apropiación y de propiedad de empresas incluso internacionales, que están  saqueando nuestros recursos naturales.

 Y digo nuestros, por que ni el estado ni el gobierno, en su calidad de mandatarios, de mandados del mandante que es el pueblo, pueden usar su autoridad con estos fines, que van claramente en detrimento del bien común, otro de los conceptos rescatables de la constitución en comento.

En otras palabras, que no basta con el texto constitucional… las leyes  interpretativas, las orgánicas constitucionales, las leyes simples  deben  mantener la coherencia con el texto base, es decir que nunca bastará con una nueva constitución si el ciudadano de a pié no sigue velando permanentemente por la corrección de las leyes en su prueba de la blancura, cual es su aplicación al caso concreto.

Cuanto más rica habría sido la discusión si hubiera concluido expresando nuestra opinión en estos temas controvertidos y no en esos principios de larga data, indiscutibles en su esencia, pero impracticables en la realidad, como queda a la vista. Y estos temas estaban en el listado, a modo ejemplar: libertad de enseñanza; sindicalización colectiva; derecho de propiedad; libre iniciativa económica/libre empresa; emprendimiento libre; subsidiariedad; plebiscitos, referendos y consultas.

Después de cuatro horas de discusión, en las que estos temas se tocaron de manera parcial, abocados como estábamos a cumplir el protocolo, veo que no existía el canal para su evacuación como expresión de los verdaderos intereses de los participantes, que quedaron más que claros, a mi entender, en este punto.

Me quedo con la sensación de que nos tomaron la foto, las firmas y … para la casa.


Hernán Lechuga Farías

viernes, 6 de mayo de 2016

Una aberración jurídica del TC

Sr. Director:

Una aberración jurídica que establece jurisprudencia. El 13 de diciembre de 2012, el Tribunal Constitucional declaró que mi destitución por enfermedad del cargo de médico del sistema público exclusivo, estaba ajustada al derecho constitucional.  Esa sentencia estableció una verdadera aberración jurídica declarando que, ante la enfermedad de un funcionario, la autoridad administrativa puede – a su solo arbitrio – :
1.- no hacer nada, 
2.- tramitar su invalidez o 
3.- declarar su cargo en vacancia, dejándolo cesante y sin previsión de ninguna naturaleza, de la noche a la mañana, cual fue mi caso. 
Esta tercera opción es, sin duda alguna, una discriminación sin fundamento respecto de aquel que recibe todos los beneficios legales pasando al sector pasivo, y más aún respecto de aquel que, estando enfermo y por designio de la autoridad, sigue trabajando. Esta última  opción es de una contradicción extrema porque, si el alegato principal del Tribunal Constitucional para la exoneración es que un funcionario enfermo no puede prestar servicio ¿Cómo es que la ley faculta a la autoridad administrativa para que continúe en sus funciones? Después de una larga lucha en tribunales, decidí dar vuelta la hoja, seguro de poder remontar esa experiencia. Después de todo, era una injusticia más, entre tantas. Y efectivamente, médico al fin, lo logré, cambiando mi especialidad y terminando incluso  mis estudios en Derecho, demostrando de paso mi “salud compatible con el trabajo”.  Escribo esta nota, no para contar mi historia, sino para expresar mi indignación al constatar que esa aberración jurídica, que consideré un punto negro de la justicia,  se está convirtiendo en jurisprudencia del Tribunal Constitucional  que está dañando a funcionarios que,  en razón de la especificidad de sus saberes, no cuentan con los recursos con los que yo pude retomar mi desempeño profesional. Así ha sucedido el 5 de mayo recién pasado, en el que el Tribunal Constitucional escuchó los alegatos de inconstitucionalidad de los artículos 150 y 151 del Estatuto Administrativo, que permiten la arbitrariedad, en el recurso presentado por el ex funcionario de la Policía de Investigaciones de Chile, don Eduardo Enrique Urrea Puentes. En esa ocasión el abogado del Consejo de Defensa del Estado alegó utilizando únicamente la jurisprudencia de mi caso para desestimar el recurso.

Dr. Hernán Eusebio Lechuga Farías
RUT 4.427.350-0
Cirujano Infantil
Perito Médico Forense
Magister en Salud Pública O.M.S.
Egresado en Derecho

domingo, 24 de abril de 2016

POESÍ

CUANDO LOS SOBREVIVIENTES YA NO ESTÁN

Intenté imaginar el Gueto de Vilna
Ver un árbol de caqui después del destello de Nagasaki
Porque mi propio árbol había sido desgastado
Intenté besar los labios de Armenia

En la mesa y el altar pronunciamos
Palabras escritas hace siglos
¿Nos conformamos sólo con el vino y el pan
y con las velas que se encienden y se apagan?

Recordemos cómo nos falló la ley
Recordemos a ese niño desnudo
Al que esperaba un disparo en un día brillante
Con tulipanes que florecían  alrededor de la zanja

No olvidemos la tierra
El artefacto, la canción especial
El barco de la expresión
Esas rosas que se aferran al oído


PETER BALAKIAN